El adiestrador de mandriles.

El adiestrador de mandriles.
Diseño de imagen: Manolo García.

martes, 12 de enero de 2010

El adiestrador de mandriles. ( Un poema postrimero y un recordatorio póstumo. )





















.... Del adolescente que despertó entre las nieblas de su alma.


- Tardes lluviosas de invierno,
llenas de amor, nostalgia y misterio.
Tras mi ventana, las tardes de invierno,
eternidad, angustia y lamento.


Eternidad insaciable que paso en silencio.
Angustia vil, que en mi mente siento
que destroza mi alma y revuelve mi cuerpo.
Lamento sordo, inútil, que grita un momento
para no ser escuchado y perderse en el tiempo.


Tras mi ventana, las tardes de invierno :
eternidad, angustia y lamento -.














































VEN AQUÍ. ( Hilario Camacho. )






Porque no has muerto en mi corazón,
te recuerdo. ( El autor. )











Ven, ven aquí,
cobija tu pena en mi hombro una vez más y ven,
si todo va mal
y sientes que algo se apaga dentro de ti,
que el dolor te tiene aprisionado
y la angustia no te deja ni llorar.


Ven, ven aquí,
cobija tu pena en mi hombro una vez más y ven
si todo va mal,
te espero ven.


Sí, ven aquí.
Dame tus manos vacías.
Sí, ven aquí.
Las llenaré con las mías.

Ven, ven aquí,
cobija tu pena en mi hombro una vez más y ven
si todo va mal.
Si tu voz se ha roto, no digas nada;
tu tristeza se ha clavado ya en mi piel.


Tus ojos dicen todo lo que he de saber.
No hables,
simplemente ven.




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