El adiestrador de mandriles.

El adiestrador de mandriles.
Diseño de imagen: Manolo García.

miércoles, 28 de febrero de 2018

SEGURIDAD.





-Vivimos obsesionados con nuestra seguridad, la cual consideramos como la más importante de las prioridades, pero a la vez imponemos retos mayores a la evolución de nuestro modo de vida que conllevan riesgos inevitables asumidos como tales y a los que nos enfrentamos cada día. ¿Es una contradicción más en el género humano, o simplemente consecuencia natural en el proceso de su adaptación y transformación vital? - Preguntaron las palabras.

Y el sentir reveló:

-No existe seguridad que garantice nuestra continuidad, sólo nuestras acciones acertadas frente a los desafíos que abordamos buscando respuestas a las pretensiones de realización personales y sociales. Y ni siquiera de nosotros mismos depende la seguridad que pretendemos, enfrentados desde el principio a la inmensa multiplicidad de condicionantes de las decisiones, y que pueden cambiar en cualquier momento de forma adversa para nuestros intereses.
Más que una realidad, la seguridad es una pretensión que bien medida conduce a la prevención y trata de evitar errores posibles y calculados. Pero no es la solución a nuestros miedos, dudas e indecisiones, pues con facilidad puede convertirse en una obsesión que controla nuestras vidas hasta el límite de paralizarnos.
Puede parecer mágico que frente a tantos condicionantes externos, tantos factores negativos a los que debemos enfrentarnos cada día consigamos sobrevivir, pero no lo es. Portamos un fuerte instinto de conservación que nos hace evaluar los riesgos de cada acción antes de enfrentarnos a su resultado.Y ésta es la única seguridad con la que podemos contar.








lunes, 26 de febrero de 2018

LA DESPEDIDA.








-Si la experimentación física es un continuo aprendizaje y la consciencia maestra y guía auténtica de la existencia, ¿aprendemos para evaluarnos? ¿Qué sentido tiene? ¿Cuál será el último examen? - Preguntaron las palabras.


Y el sentir se reveló:


El último examen llegará en el atardecer de nuestras vidas, cuando seamos como niños de nuevo y los recuerdos primeros retornen más cercanos que las acciones recientes. Cuando necesitemos más cariño que pan y dependan de otros nuestras necesidades.

Comprobaremos entonces lo aprendido y lo que negamos a la comprensión en cada momento. Lo que creímos acertado sin permitir otras opciones y aquello que apartamos a un lado porque estorbaba a las pretensiones.

Y tendrá gran sentido cuando estemos al borde del umbral entre la vida y la muerte que conocemos, pues su resultado marcará la diferencia al despedirnos: en paz o no; satisfechos o no; dolidos de la vida o agradecidos a ella.

Y al final todo quedará resumido en un único detalle, el más importante: si nuestras vidas discurrieron en armonía con el resto de vidas que nos acompañaron, y si para ello dejamos de nosotros la parte que necesitaban; sin interés, sin contrapartida.

Si llegamos a amar a todos los seres, a todas las cosas, y por ello fuimos agradecidos con la vida.

Si mientras vivimos aprendimos también a morir.

Tal vez no haya nada más allá del umbral de la última puerta de nuestras vidas, pero todos nos examinaremos antes de dar el último paso. Y por ello tan importante nuestra despedida, pues será el resultado del examen final de la vida antes de retornar al silencio, al vacío y la oscuridad que precedieron nuestro nacimiento.








martes, 13 de febrero de 2018

TÓPICOS.









"Ahora que eres joven, disfruta lo que puedas". 

-Pero, ¿es que disfrutar sólo es de jóvenes? De algún modo, ¿no somos más viejos hoy que ayer y más jóvenes que mañana?

"Quien vale para ir de fiesta vale para trabajar". 

¿Se puede afirmar que quien llega de una fiesta se encuentra en condiciones de hacer valer su trabajo? ¿No sería más correcto decir, que quien ha valido para trabajar justo es que disfrute una fiesta y un merecido descanso?

"Burro grande, ande o no ande". 

Ande o no ande, ¿podremos alimentarlo? ¿O pensamos que si no anda, siempre cabe la posibilidad de hacerlo cecina y alimentarnos nosotros?

"Oír, ver y callar". 

¿No suena esto a putrefacción, a corrupción? Si hemos de callar, ¿para que sirven los otros sentidos? ¿Para escapar del miedo?

"Mejor que me llamen malo que tonto". 

¿Estamos convencidos con ello de qué es lo que nos conviene? ¿No son los malos odiados, perseguidos y condenados, y los tontos protegidos y respetados? 

"Piensa mal y acertarás". 

¿Cómo es posible acertar pensando mal?  Si acertamos, será por haber pensado bien...