El adiestrador de mandriles.

El adiestrador de mandriles.
Diseño de imagen: Manolo García.

martes, 31 de diciembre de 2013

POR MÍ Y PARA LOS DEMÁS.




No escribo para mí, escribo para los hombres. Y no lo hago por ellos, sino por mí. Salen las palabras de la profundidad de mi sentimiento liberando el yo aprisionado en la cárcel de las circunstancias, para darlo al mundo como tributo por mi existencia.
Tributo que servirá a otros para descubrir el suyo y contribuir a la vida, que así lo exige para ser posible.
¿De qué servirá al maestro albañil construir más casas que la suya, si nunca han de ser habitadas? ¿Cómo revertirá en él el esfuerzo de su trabajo? ¿Quién reconocerá su maestría?
Yo construyo casas con palabras para que puedan morar en ellas otros corazones. Y mi maestría toma sentido cada vez que a otro corazón acoge y reconforta.











Y en la creación de mundos imaginarios, de sutiles atmósferas, mi vida se regenera  enriqueciendo al yo oculto e indescifrable.
En la articulación de las palabras encuentro la definición que habita dentro, que se esfuerza por expresar, por dar claridad a su verdad y revelarla a los demás.







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